Si cambia de médico:Longitudinalidad cero


Eran las 11 de la mañana cuando entró en mi consulta un paciente con el que mantengo muy buena relación. Antes de que hablemos del motivo de su consulta, me comunica, preocupado, que su mujer ha decidido cambiarse de médico. La noticia me sorprende ya que pertenece a mi cupo desde hace más de diez años, así que le pregunto por los motivos de su decisión. Según me cuenta, un día en el que yo no estaba, le atendió otro compañero que le consiguió mejorar un dolor de cervicales que tenía hace tiempo. Para poder continuar con el tratamiento, decidió cambiarse al cupo de ese médico. Su marido me insiste en que siempre ha estado contenta con la atención que ha recibido hasta ahora.

Independientemente de las verdaderas razones de este inesperado cambio, los médicos solemos vivir con inquietud y preocupación -yo al menos- la decisión de romper la compleja unión de un paciente y su médico de cabecera. Entendemos que si esa decisión se produce es porque la relación no era plenamente satisfactoria, pues sabemos que si una persona quiere curarse o ser aliviada es básico que los vínculos establecidos con su médico sean robustos y basados en la confianza mutua.

La atención de los principales problemas de salud que tiene una persona a lo largo de su vida por parte de su médico de cabecera es lo que llamamos Longitudinalidad y es una de las dimensiones más importantes de la Atención Primaria. Se ha demostrado que esta relación mantenida en el tiempo no sólo es muy beneficiosa para el paciente, sino también para el profesional y para todo el sistema sanitario.

Las ventajas de la longitudinalidad son muchas. El ser atendido por el mismo médico de cabecera a lo largo de los años produce una mayor satisfacción en el paciente (más a más años), facilita un mejor cumplimiento de los tratamientos y se obtienen mejores resultados en actividades de prevención como las vacunaciones o el cribado del cáncer de mama.

A su vez el médico que le atiende identifica mejor determinados problemas de salud como algunos trastornos de conducta o problemas psicosociales en niños, realiza diagnósticos más precisos y evita tratamientos innecesarios (que también pueden ser nocivos)

La longitudinalidad también es positiva para el sistema sanitario. Se utilizan mejor los servicios de salud, se reducen las hospitalizaciones y por consiguiente también disminuyen los costes sanitarios. Para que estos beneficios se produzcan, sin embargo, la relación medico-paciente ha de ser de al menos un lustro, y mejor si se alcanzan los 10 años. Hay que recordar que para que el médico tenga un buen conocimento de sus pacientes suele necesitar al menos un año de contactos pero con frecuencia se requiere un periodo superior a los 5 años. Sin embargo,no necesitamos este tiempo cuando se realizan actividades preventivas como el consejo antitabáquico o para la obesidad.

No se conoce con exactitud porqué la longitudinalidad produce estos beneficios. Algunas teorías afirman que a lo largo del tiempo la confianza del paciente mejora y con ella la calidad de la información que recibe su médico. Esta confianza mejora además su capacidad de respuesta ante las recomendaciones recibidas. Los médicos también van conociendo mejor a sus pacientes con el tiempo y eso permite detectar pistas de una forma más sutil que les ayudan a ser más precisos para resolver sus problemas de salud.

Existe la preocupación de que la longitudinalidad puede tener también algunos inconvenientes, como el retraso en el diagnóstico de problemas graves de salud. Pero, aunque no se niega que pueda pasar en algún caso, no se ha documentado que ocurra.

Hay algunos autores que proponen sustituir la longitudinalidad “temporal” o relación médico-paciente en el tiempo, por la longitudinalidad “personal”, que se centraría más en la intensidad de esa relación que en los años que lleve. De esta forma el beneficio de la longitudinalidad vendría condicionada más por la confianza en la relación médico-paciente que por su duración. Aunque lo más frecuente es que una relación no perdure en el tiempo si no se establecen vínculos de respeto y confianza mutua.

Las causas por las que los pacientes cambian de médico son variadas, pero la más frecuente es una relación deteriorada entre ambos, motivo que se refiere en uno de cada tres casos. Otras razones son la incompatibilidad de horarios, la dificultad para obtener una incapacidad laboral o el disponer de referencias positivas de otros médicos. Resulta curioso que la incompetencia técnica del profesional no ocupe un lugar prioritario en esta lista de causas de cambio de médico. Esto confirma que los pacientes dan más valor a la calidad humana de la relación entre médico y paciente que a su competencia científico-técnica.

Es muy importante que el médico conozca las razones por las que sus pacientes cambian de médico, pero también es esencial que los pacientes sepan como viven los médicos este cambio, la autocrítica que genera y cómo responden para evitarlo. Y ambos deben saber como puede perjudicar esta pérdida de la longitudinalidad en ellos y por ende en el sistema sanitario.

Antes de tomar la decisión de romper esa relación médico-paciente, deberíamos pensar que:

1. Los médicos no se ofenden por este cambio: se preocupan y se entristecen.

2. Su objetivo principal es la salud de sus pacientes, no satisfacer su orgullo de médico.

3. Si algo no gusta, hay que decirlo.

5. Mentir no ayuda, al contrario: nos perjudica.

6. Si la relación no es buena, deberíamos cambiar de médico.

7. Si la relación no es mala, quedémonos a mejorarla.

8. Y recordemos siempre, que si cambiamos, la longitudinalidad empieza de cero.

Bibliografía.

Starfield B. Atención primaria. Equilibrio entre necesidades de salud, servicios y tecnología. Barcelona: Masson; 2001.:153–181

Leal Hernández, M, Abellán Alemán J; Gómez Jara P, Martín-Sacristán Martín B¿Por qué se cambian de médico nuestros pacientes? ¿Qué opinamos los médicos de familia?.Aten Primaria. 2007;39:575-6

Gandhi IG, Parle JV, Greenfield SM, Gould S.A qualitative investigation into why patients change their GPs.Fam Pract. 1997 Feb;14(1):49-57.

Armstrong D, Reyburn H, Jones R.A study of general practitioners’ reasons for changing their prescribing behaviour.BMJ. 1996 ; 312(7036): 949–952.

Gérvas, Juan; Fernández, Mercedes Pérez; Sánchez, Roberto José Sánchez.Longitudinalidad, prestigio, buena reputación (social y profesional) y medicina general/de familia. Aspectos clínicos y de salud pública. Informe SESPAS 2012, Gac Sanit.2012; 26(Supl.1) :52-6

 

Agradecer a Myriam Ribes por sus correcciones de estilo.

3 Comments

  1. Buen post para reflexionar…

    Otro de los factores que – considero- influye en los cambios de medico, es lo que llamaria la ” congruencia” del equipo que forma parte del Centro de Salud: Seguimiento – mas o menos- unanime de protocolos sobre realizacion de pruebas complementarias o prescripcion, asi como respetar el criterio utilizado por los compañeros y, ante una visita a un paciente de otro medico, no modificar sus decisiones, en todo caso, comentarlo a posteriori con el medico.

    Felicidades por el articulo!

    Azucena Carranzo

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  2. Como apuntas, es sencillo: la relación entre un médico (y enfermera) y un paciente (y sus próximos) es la propia de un trabajo en equipo. Los equipos funcionan mejor con el tiempo, con la experiencia del trabajo conjunto, con las influencias recíprocas, con el conocimiento mutuo.

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